domingo

93.3 cuestión de talla. actualidad en la prensa

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talleando
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Me ha alegrado enormemente saber que en la pasarela de Nueva York han desfilado tallas grandes. Sin duda, este es un gran paso adelante, pero, ni de lejos, la solución al disparate de la ropa menguante.
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No hace falta tener una talla grande para no poderse poner la ropa de las tiendas, sólo hace falta ser normal. Por tanto, la discusión, por mucho que se quiera polarizar en lo fácil, no va sobre obesidad y grasa como quieren hacer ver aquellos -Karl Legerfeld no es el único- que no están dispuestos a admitir el disparate que vemos en las pasarelas; va sobre un nuevo modo de opresión sobre las mujeres. Antes llevábamos corsés y refajos, ahora mangas, cinturas y perneras imposibles siempre en aras de la moda y de un estereotipo femenino supuestamente glamuroso. Y, claro, a machacarnos e incluso dejarnos la piel en ello -se habla del riesgo de la obesidad, pero mucho menos de las muertes por anorexia-, pero sobre todo que no nos llamen gordas.
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Yo lo estoy, ¿y qué? ¿Tiene que preocuparme que una panda de supuestos buenos diseñadores no sean capaces de vestir nada que no sea plano y liso y, me atrevería a decir, inanimado? Lo último no lo digo por las modelos, sino por los vestidos que incluso en las muy delgadas no se mantienen en su sitio. Quizás ni son tan buenos ni tienen suficiente oficio -al buen conductor se le aprecia en las curvas- para vestir a la mujer de la calle, de la que hablan, por otro lado, con tanto desprecio.
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El problema es evidentemente de ellos y de aquellos que hacen las normas y gastan el dinero en discursos y en estudios y, en cambio, no aplican los resultados como mínimo para empezar con una racionalización de las tallas del mercado. También es problema de los empresarios que conviven -incluso en tiempos de crisis- con un 40% de la población descontenta con la oferta, básicamente porque no encuentra su talla.
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Pero no nos equivoquemos, lo padecemos nosotras y por tanto es problema nuestro. No compremos aquello que nos oprime. Seamos sinceras: si la mayoría de las veces se queda en el armario o, al contrario, nos cuesta tanto en dietas de adelgazamiento, masajes, operaciones y miseria, no vale la pena que seamos sus clientas.
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[Cristina Sánchez Miret, LA VANGUARDIA, 21 de septiembre de 2010]
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Vocabulario:
menguar -> disminuir o irse consumiento físicamente algo.
refajo -> falda interior que usaban las mujeres como prenda de abrigo.
machacarse -> aquí, insistir repetidamente, incluso obsesivamente, en conseguir y mantener un ideal de belleza corporal.
panda -> grupo de amigos, pandilla.
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1 comentario:

Gloria dijo...

Parece que poco a poco algunos diseñadores se plantean trabajar con tallas grandes. Es increíble que no lo hubiesen hecho antes, ya que considero que somos un gran mercado, con el que ganarían mucho dinero. Uso la talla 46 y me cuesta encontrar ropa en las tiendas, así que suelo comprar por internet, en webs como Venca, donde tienen una colección de tallas grandes genial. Esperemos que cosas como el rechazo a las tallas grandes de la pasarela de Milán no se vuelva a repetir.