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115.1 teletransporte. actualidad en la prensa

La Universitat de Barcelona ensaya con éxito una tecnología pionera de realidad virtual a distancia
de barcelona a londres, en teletransporte

Lo primero que sorprende es que el vestido queda muy ajustado. Para teletransportarse, mejor estar como un fideo. Equipado con diecisiete sensores, el vestido es necesario para captar cada movimiento del visitante -como llaman los investigadores a quien se teletransporta- y poderlo transmitir al robot que lo suplanta en la destinación -en este caso Londres-.

Después está el casco, que tiene una pantalla delante de cada ojo para que el visitante pueda ver en 3D lo mismo que ven los ojos -perdón, las cámaras- del robot. También tiene altavoces al lado de cada oreja para que el visitante pueda escuchar lo que dicen los locales -como los llaman en el experimento- a través de los micrófonos del robot. Pesa 1.300 gramos y aprieta un poco el cráneo, porque tiene que estar bien ceñido para mantener las cámaras alineadas ante los ojos y para no desorientar los sensores de posición.

Pero si se aceptan estas pequeñas incomodidades, uno ya puede tener la experiencia del teletransporte. El equipo que ha desarrollado la tecnología, liderado por Mel Slater, investigador Icrea de la Universitat de Barcelona (UB), ha ofrecido a La Vanguardia la posibilidad de participar en un experimento. Su idea es que el teletransporte puede ser útil, por ejemplo, para ir a conferencias sin moverse de casa, para ir a la consulta de un médico que está en otra ciudad o para hacer entrevistas a distancia. Para probarlo -y de paso para publicitar lo que hacen-, los investigadores buscaban periodistas como conejillos de indias.

De acuerdo, propuesta aceptada. El conejillo de indias se enfunda el vestido y se deja colocar el casco. Deja que se lo calibren, operación que consiste en mover los brazos muy lentamente para comprobar que los movimientos de los sensores en Barcelona coincidiran con los del robot en Londres. Tiene que recordar que es un experimento de tecnología avanzada para no sentirse estúpido moviendo los brazos así. Oye cómo le dicen "a partir de ahora Usted controlará el robot, sobretodo no se rasque", porque el robot chocaría consigo mismo y se podría estropear.

Y seguidamente se escucha: "Beaming". Es decir, transmitiendo, como lo decían en Star Trek. En las pantallas del casco se materializa el doctor Slater, sonriente, que dice "hello". Y alarga la mano. La impresión de 3D es convincente hasta que la mano de Slater sale de la imagen. Cuando el visitante baja la cabeza y mira hacia abajo para volver a encontrarla, se sorprende al comprobar que su propia mano está hecha de tuercas y tornillos.

-¿Cómo me ve, doctor Slater?, pregunta.
-Alto, más alto que yo.
-Un metro ochenta, más o menos.

Empezamos bien, alguna cosa hemos mejorado con el teletransporte.

-¿Bonito?
-Ahora se lo enseño.

Es curioso cómo se puede probar una tecnología de comunicación avanzada y se empieza teniendo una conversación tan intrascendente como quien se encuentra cara a cara. Pero eso es precisamente lo que busca Slater, una interacción humana tan natural como sea posible.

El investigador acerca un espejo al visitante para que vea cuál es el aspecto que tiene cuando se teletransporta. Aparece un humanoide calvo y delgado, no muy agraciado que digamos. Casi que uno preferiría ser R2D2. Pero, enfin, es lo que hay, como en la vida real, y ya que esto es una entrevista, pasemos a alguna pregunta más consistente.

-Doctor Slater, ¿para quién se ha desarrollado esta tecnología?
-Pensé que la gente se mueve constantemente de un lado a otro y que no estaría mal si pudiésemos desplazarnos a otro lugar sin tener que movernos.
-Pero debe de ser muy caro.
-Los sensores que lleva el visitante son bastante baratos. La parte cara es el robot. Pero si esta tecnología se extiende y se fabrican más robots, el precio bajará.
-¿Cuánto tiempo le ha costado desarrollar la tecnología?
-Hace dos años y medio que estamos metidos en esto y es un producto de cuatro años. Nos queda bastante por hacer. El sistema aún es imperfecto.

[Josep Corbella, LA VANGUARDIA, 20 de mayo de 2012 (traducido del catalán). Imagen en: http://www.clix.pt/]

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